The Equinox as a metaphor for feminism / El equinoccio como metáfora del feminismo en Ozu

Updated: Dec 17, 2019

Flores de Equinoccio por Yasujiro Ozu. 1958. Japón

I was thinking of my own personal tribute to great male directors with great feminist films (because they already know that those events that are fashionable, I don't like anything), I suggest starting with Higanbana or Flores de Equinoccio by Yasujirô Ozu, the most Japanese director (title with which I absolutely agree). In this film, in addition to its high technical, aesthetic and narrative quality, Ozu continues to tell the story of the Japanese family fragmentation after the Meiji Restoration, the arrival of "progress" or the modernity represented by the machine (the railway ) as in Tokyo Monogatari, only in the case of Higanbana the story happens a few years after the start of the posatomic era (a mixture of the strongest westernization - by the American occupation - with features of Japanese feudalism and codes of the global patriarchy) , with a chorus of women from three generations of the same family, differentiated by their ages: mother, eldest daughter and youngest daughter; It uses the familiar Japanese hierarchy but with the gender different from that traditionally given prominence. These women are gradually empowering themselves in front of us at the same time as the man, the father, flows and stumbles on their contradictions to understand what the present and the future are about (terms that all characters repeat) of the women in Japan They take charge of their lives with responsibility. In the end (I can't avoid this spoiler, but I will say it subtly) Ozu tells us that the encounter between genders, the understanding of the other, and the respect for the life of the other is what leads us to progress ... mounted on the machine.


You can see it here: https://www.dailymotion.com/video/x6wk1yn

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Estaba pensando en mi propio y personal homenaje a grandes directores hombres con grandes películas feministas (porque ya saben que esos eventos que están de moda, no me gustan nada), sugiero comenzar con Higanbana o Flores de Equinoccio por Yasujirô Ozu, el director más japonés (título con el que estoy absolutamente de acuerdo). En esta película, además de su alta calidad técnica, estética y narrativa de siempre, Ozu continúa contando la historia de la fragmentación familiar japonesa luego de la Restauración Meiji, la llegada de «el progreso» o la modernidad representada por la máquina (el ferrocarril) como en Tokyo Monogatari, solo que en el caso de Higanbana la historia sucede pocos años después del inicio de la era posatómica (una mezcla de la occidentalización más fuerte -por la ocupación norteamericana- con rasgos de feudalismo japonés y códigos del patriarcado global), con un coro de mujeres de tres generaciones de una misma familia, diferenciadas por sus edades: madre, hija mayor e hija menor; utiliza la jerarquía japonesa familiar pero con el género distinto al que tradicionalmente se le otorga protagonismo. Estas mujeres van paulatinamente empoderándose frente a nosotros al mismo tiempo que el hombre, el padre, fluye y tropieza en sus contradicciones para comprender de que se trata el presente y el futuro (términos que repiten todos los personajes) de las mujeres que en el Japón toman las riendas de sus vidas con responsabilidad. En el final (no puedo evitar este spoiler, pero lo diré sutilmente) Ozu nos dice que el encuentro entre géneros, la comprensión del otro, y el respeto por la vida del otro es lo que nos lleva al progreso... montados en la máquina. 


Puedes verla aquí: https://www.dailymotion.com/video/x6wk1yn

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