El cristal de Tetsuo / Tetsuo's Crystal

Updated: Jan 9



Las manos de un hombre recogen de entre las rocas del Monte Kinpu un cristal, corre el año 1935 y este hombre es mi bisabuelo Tetsuo, regresó esa noche a Kofu con el cristal en su saco… Al día siguiente su hijo Makoto se unía al ejercito y en unas semanas su hija, mi abuela, Emi iría al Perú a casarse con un desconocido… el Japón empobrecido por el plan expansionista no daba muchas opciones a los jóvenes. Makoto se despidió con una sonrisa de sus padres y aun cuando no se acostumbra le dió un abrazo fuerte por largo rato a Ema… el campamento militar quedaba a los pies del Monte Fuji, muy cerca de Kofu, así que a sus padres los vería frecuentemente, pero a Emi, su hermanita… era un largo viaje hacia América. En ese momento mi bisabuela Kaori (heredé su nombre) miró a Tetsuo y el afirmó con la cabeza: Chotto mate kudasai (un momento por favor). Se fue y a los pocos minutos regreso con el cristal en sus manos, lo había partido en dos partes, separándolas le dio una a Makoto y el otro a Emi: Reencuéntrense. Así les dijo. Makoto partió. Semanas después en Yokohama, Emi se despedía de Tetsuo y Kaori, subió al barco y tomo una de las largas cintas de colores que llegaban hasta las manos de sus padres en el puerto, a medida que el barco se alejaba, las cintas se convertían en un cordon más delgado hasta que caían al mar, en ese momento Emi apretó fuertemente el cristal que colgaba atado con un cordón de seda sobre su pecho. Ese mismo año, Makoto fue enviado a Manchuria y por varios años anhelaba los campos de Yamanashi llenos de frutas, extrañaba a papá y mamá, sobre todo en invierno, le iba bien como soldado, no le faltaba casi nada, esperaba que al año siguiente le dieran permiso para volver al Japón por unas semanas, ahorraba todo lo que podía para un pasaje en barco e ir a América algún día. Emi les escribía a sus padres eventualmente, estaba poco a poco acostumbrándose a la vida con su esposo en un enorme platanal, las jornadas de trabajo eran muy duras; había querido volver al Japón, pero no podía, no había dinero, sentía que lo único que tenía propio era ese cristal. En 1936, muchos japoneses tuvieron que empezar a migrar del Perú a otros países, una política parecida al antisemitismo centro europeo contra esta diáspora obligaba a estos ciudadanos a irse forzadamente… mi abuela Emi y su esposo decidieron venir a Venezuela, acá había petróleo y grandes oportunidades, un país de puertas abiertas para quienes también venían de Europa. Emi había tenido una niña, mi mamá, le llamaron Teresa, como su partera. La primera noche mi madre se durmió mirando el cristal que brillaba a la luz de la vela colgando sobre su carita redonda de porcelana y ojitos rasgados. Makoto recibió una fotografía de Emi, su esposo y la bebé; su hermana tenía el cristal colgando de su cuello; así eu decidió hacer lo mismo, lo busco en su caja de lata donde lo guardaba y con un cordón de cuero lo ató y colgó de su cuello. Tetsuo murió en 1937 de una caída durante una jornada de búsqueda de cristales; Makoto abandonó el ejercito para encargarse de su madre y la casa en Yamanashi, se casó con una chica dos años menor que él de una familia que se dedicaba a la cristalería. Mi abuela Emi atendía junto a mi abuelo una quincallería en el centro de Caracas, todos iban prosperando, esperaban en unos años tener más estabilidad y que mi madre fuese mayor para ir de vacaciones en barco a Japón. Una mañana de diciembre de 1941, el italiano que vivía en frente de la casa de mis abuelos toco a la puerta: ¡Es la Guerra!, Japón bombardeo Pearl Harbor. Desde ese día los japoneses en Caracas fueron vigilados, luego supieron que congelarían sus bienes, tuvieron que hacer documentos de venta a sus amigos, quienes resguardaron sus cosas durante toda la guerra, incluyendo el cristal. Mis abuelos y mi madre fueron recluidos en un pueblito del llano venezolano llamado Ocumare del Tuy junto con otras familias, del resto del continente enviaron a los japoneses, alemanes e italianos a campos de reclusion en los Estados Unidos. Yamanashi fue bombardeada masivamente durante la Guerra, las noticias eran terribles, por mucho tiempo Emi no tuvo noticias de mi bisabuela ni de Makoto. Ella trataba de vivir el día a día, atendiendo a los niños de todos los japoneses en Ocumare, haciéndoles vivir lo más normal posible aun en reclusión, aprendían en idioma, canciones y juegos japoneses; escuchaban historias familiares durante las noches antes de dormir. Japón se rindió… Emi volvió a Caracas con mi abuelo y mi madre, tuvieron que volver a comenzar, poco a poco fueron recuperando sus cosas, incluyendo el cristal, mi madre no entendía porque mi abuela lloraba cuando por fin lo tuvo en sus manos, pasaba que a ella no le gustaba contar historias tristes. Mi abuelo trabajó como taxista y chofer hasta que lograron abrir de nuevo la quincallería, Emi le pidió por favor traer a Makoto y a Kaori a Venezuela; Japón estaba devastado y ocupado… tuvieron que eran hasta 1955. En el puerto de la Guaira, Emi esperaba con mi madre de la mano, una pequeña anciana por fin bajaba las escaleras del barco con mi tío Makoto. Fue un abrazo largo y fuerte como los que nunca se acostumbran darse en el Japón, en ese momento los cristales que colgaban sobre sus corazones volvieron a juntarse. Mi tio y mi madre me regalaron sus cristales cuando decidí irme a vivir fuera de venezuela a estudiar, porque ahora son inseparables… volvieron a ser uno solo: el Cristal Tetsuo. __________________ The hands of a man collect a crystal from Mount Kinpu between the rocks, the year is 1935 and this man is my great-grandfather Tetsuo, he returned that night to Kofu with the glass in his sack ... the next day his son Makoto joined the army and In a few weeks his daughter, my grandmother, Emi would go to Peru to marry a stranger ... Japan impoverished by the expansionist plan did not give young people many options. Makoto said goodbye with a smile from his parents and even when he doesn't get used to, he gave Ema a long hug for a long time ... the military camp was at the foot of Mount Fuji, very close to Kofu, so he would frequently see his parents , but to Emi, her little sister ... it was a long trip to America. At that moment my great grandmother Kaori (inherited his name) looked at Tetsuo and he nodded: Chotto mate kudasai (one moment please). He left and a few minutes later he returned with the crystal in his hands, he had split it into two parts, separating them he gave one to Makoto and the other to Emi: Meet again. So he told them. Makoto left. Weeks later in Yokohama, Emi said goodbye to Tetsuo and Kaori, boarded the ship and took one of the long colored ribbons that reached the hands of his parents in the port, as the ship moved away, the tapes became a thinner cord until they fell into the sea, at that moment Emi tightly squeezed the hanging glass tied with a silk cord over her chest. That same year, Makoto was sent to Manchuria and for several years he longed for Yamanashi fields full of fruits, missed dad and mom, especially in winter, he was doing well as a soldier, he was almost missing nothing, he hoped that the following year They gave him permission to return to Japan for a few weeks, saving everything he could for a boat ticket and going to America someday. Emi wrote to her parents eventually, she was slowly getting used to life with her husband in a huge banana plantation, the work days were very hard; He had wanted to return to Japan, but he couldn't, there was no money, he felt that all he had was that crystal. In 1936, many Japanese had to start migrating from Peru to other countries, a policy similar to the European center anti-Semitism against this diaspora forced these citizens to forcefully leave ... my grandmother Emi and her husband decided to come to Venezuela, here there was oil and large opportunities, a country of open doors for those who also came from Europe. Emi had had a girl, my mother, they called her Teresa, as her midwife. The first night my mother fell asleep looking at the glass that shone in the candlelight hanging over her round porcelain face and torn eyes. Makoto received a photograph of Emi, her husband and the baby; his sister had the glass hanging from her neck; So he decided to do the same, I look for him in his tin box where he kept it and tied it with a leather cord and hung it around his neck. Tetsuo died in 1937 of a fall during a day of crystal search; Makoto left the army to take care of his mother and the house in Yamanashi, he married a girl two years younger than him from a family that was dedicated to glassware. My grandmother Emi attended a hardware store with my grandfather in the center of Caracas, everyone was thriving, they hoped in a few years to have more stability and that my mother was older to go on a boat trip to Japan. One morning in December 1941, the Italian who lived in front of my grandparents' house knocked on the door: It's War! Japan bombing Pearl Harbor. From that day the Japanese in Caracas were guarded, then they knew they would freeze their goods, they had to make sales documents to their friends, who guarded their things throughout the war, including the glass. My grandparents and my mother were held in a small village in the Venezuelan plain called Ocumare del Tuy along with other families, from the rest of the continent they sent the Japanese, Germans and Italians to prison camps in the United States. Yamanashi was massively bombarded during the War, the news was terrible, for a long time Emi had no news of my great grandmother or Makoto. She tried to live every day, attending to the children of all Japanese in Ocumare, making them live as normal as possible even in seclusion, they learned in Japanese language, songs and games; They listened to family stories during the nights before bedtime. Japan gave up ... Emi returned to Caracas with my grandfather and my mother, they had to start over, little by little they were recovering their things, including the glass, my mother did not understand why my grandmother cried when she finally had it in her hands, it happened that she He didn't like to tell sad stories. My grandfather worked as a taxi driver and driver until they managed to reopen the hardware, Emi asked him to please bring Makoto and Kaori to Venezuela; Japan was devastated ... they had to be until 1955. In the port of La Guaira, Emi waited with my mother by the hand, a small old woman finally coming down the stairs of the ship with my uncle Makoto. It was a long and strong hug like those who never get used to in Japan, at that time the crystals that hung over their hearts came together again. My uncle and my mother gave me their crystals when I decided to move out of Venezuela to study, because now they are inseparable, they became one again, it is the Tetsuo Crystal.

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